Días que son sólo días.

Días  en que sólo pasan, no tienen sentido o no tiene prisa, días que sólo pasan.

Pueden pasar días sin “hacer nada”, miro a lo lejos la computadora y negocio entre mis ganas de crear y mis ganas de acostarme, nada se parece a las primeras semanas de cuarentena, sentir culpa por no tener ganas de hacer ejercicio, sentir culpa por levantarme tan tarde, el reloj suena a las 7:30, 8:20, 9:00 y mis ganas me levantan a las 10:00 y a veces cuando cambiamos de fase 3 a las 12:00-

A estas alturas ya suelto la mayoría de veces la auto obligación de ser  lo que yo creo que el mundo espera de mi al salir de esto y elegí ser la que mi día a día va exigiendo, el día pendejo en donde  pueda explotar con el sartén porque se le pegó medio desayuno y después reírme por lo tonto que parece enojarse con nadie, ¿suena triste decir que soy sólo yo?, la mayoría de las veces no me lo parece, pero hay días en que un abrazo viene bien, ahí es cuando suena triste.

Días que son sólo días, en donde a veces sobra el tiempo para hacer nada (no aplica para los que trabajan en casa), tiempo para darse el lujo de hacer algo poco a poco o tiempo para hacer lo que nunca me gustó hacer “cocinar”, realmente lo odiaba, porque los días dejaron de ser Lunes, miércoles o domingo, porque los días son sólo días.

Sumado a eso mi cuerpo es una revolución de emociones, una revolución de sensaciones, desde hace tiempo no está bien y es desesperante a veces no tener a dónde correr o con quién hablar para encontrar respuestas, quiero respuestas, mi corazón ya dejó de buscarlas, pero mi cuerpo quiere respuestas sobre lo que le pasa, amo conocerme tan bien y tal vez ese sea el problema, solo yo escucho ese ruidito en mi maquinaria, y al explicarlo no puedo encontrar las respuestas, y nadie parece entenderme.

Y los días siguen siendo días, días  en dónde sólo me siento a bañarme de luz, en donde me asomo a escuchar a los  cilindreros para regalarles un poco de lo que me queda en la cartera, días en los que dudo de mí, pero me aviento, en los que el cuerpo se compone con la fisioterapia pero después una mala postura echa muchos avances para atrás, días en los que sabes que haces bien, lo que sea, lo que necesites, días que son solo días, días que no necesitan explicaciones, días que solo fluyen.

Días en los que el alma solo quiere escribir y desahogarse y seguir siendo optimista, porque a pesar de todo, tengo la plena confianza de que todo va a estar bien, todo está bien aquí, en mi casa turquesa, porque soy la armonía en mi espacio, porque me cuido y aunque no tenga respuestas y aunque no tenga abrazos por ahora, me tengo a mi.

Al final los días no son sólo días, cada día es un día menos para poder abrazarnos.

PD. Hoy mi mamá se enteró que uno de sus amores murió, primero mi papá hace 28 años y ahora él, ella esta triste y yo estoy triste por su corazón, hoy ella necesita más un abrazo que yo.

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